viernes, 14 de abril de 2017

DESPEDIDA

Hace un poco más de 20 años me crucé por la Universidad de Antioquia, queriendo ser alguien en la vida y creyendo en eso de que al que estudia le va bien. El país de la meritocracia es real. Este es un país de títulos no de conocimientos. Un guarda de tránsito para en la calle a un tipo y le obliga a mostrar 5 o 6 papeles diferentes que deben estar en regla para dejarlo seguir, aunque en la práctica haya demostrado ser una persona peligrosa para el tráfico y para sí mismo. Y, ese mismo guarda, podría detener a un tipo que conduce perfectamente, pero que si le falta simplemente, el pase, aunque todo lo demás esté bien, puede confiscarle el vehículo. Así es este pueblo hipócrita, si alguien sabe reproducir o utilizar las artes computacionales de Photoshop, puede hacerse al título que requiera, el valor del conocimiento ha quedado atrás. no se paga por el saber sino por el título y es por eso que muchos aspiran a títulos, no importa de que o para qué. "Soy diseñador de la escuela R" ¿para que un título si usted tiene el conocimiento? ese afán de ser avalados debería olvidarse, se sabe cuando una persona es buena en su arte por la calidad con la que lo ejecuta, no por que haya un diploma colgado en su taller, o porque diga a boca llena: "tengo 20 años de experiencia". Así fue, Así es, yo soy ingeniero por un título o licenciado por un título, o artista marcial por un título, avalado por... Y, ¿necesitaré un título para que me crean que soy escritor? Es probable. Hasta acá traje este texto que imaginé en las aulas de la U de A; que mientras los profesores trataban de amaestrarme yo trataba de escabullirme en las bromas que se me ocurría al verlos y juro, que así me sentía y allá empecé con este Pensum y hoy, veintitantos años después lo considero terminado y eso me hace feliz, porque cierro círculos que he ido dejando abiertos, también estoy seguro de que cada cierre me acerca más a la tumba, o por lo menos me hace sentir de esa manera en la que ya no origino nuevos proyectos por temor a no poder cerrarlos. La muerte de los parientes y las de aquellos que anduvieron cerca, nos cierra un cerco y tarde o temprano caeremos en él. Dejó en este pequeño aporte mis ideas sobre las materias básicas, pero sobre todo, lo que realmente aprendí en la U. Hay que burlarse del destino, la seriedad es para la muerte, aunque yo quiero morirme con cara de sonrisa, pero no quiero dejar mi cuerpo al albedrío humano. No se afanen por terminar las malditas carreras, vivan. No entren en el vil juego de la economía de mercado, del capitalismo salvaje, de la falta de honor y de la ausencia completa de conciencia, porque eso es lo que le pasa al que se gradúa, se vuelve un ente que sólo vive por aplastar al prójimo y por tener más y mejor que los otros. Dije alguna vez que no he buscado seguidores para no engañar a nadie, pero, si ellos aparecen y se sienten como yo en ingeniería, entonces, un abrazo fraterno, en esa confusión, somos hermanos.