Puro rellenos sin
rodeos, muchos no sabíamos ni cual era su verdadero nombre, ya que su largo
apodo, más que la materia, aparece en la constancia de matrícula abreviada,
unos le dicen historia, ciencia técnica, otros tecnología y los más perversos:
relleno I. La profesora es una fiera antipática que suponía no teníamos nada
más que hacer y nos colocaba tareas de investigación para mantenernos ocupados
de 10 a 12 horas entre clase y clase. Era la pereza en pasta, llegaba a las y
20 y se iba una hora y diez minutos después y claro no faltaba los alumnos
lambones que le realizaban verdaderas tesis de grado cuya exposición, salvaba
por lo larga, a los que llevábamos sólo dos líneas de tarea: “nació en tal
parte, murió en tal otra y san se acabó”. En algún momento decidí ponerme a
hablar de ingeniería preincaica y dios, ¿qué he dicho? Tuve la discusión más
grande después de la del caso Watergate y como castigo me tocó investigar los
orígenes de la ingeniería en Colombia. No puedo decir que aprendí mucho, pero
mi exposición fue impecablemente leída y pulcramente copiada de algunos
artículos del eminentísimo Gabriel Póveda Ramos. Sobre estos temas se basó todo
el curso, al que discutía lo ponían a investigar y nadie aprendía la lección. A
un grupito lo pusieron a exponer sobre las vías férreas y salieron al frente
con carteleras, filminas y ayudas escritas e hicieron hasta un video (sin
sonido porque resultaba muy caro), la profesora después de escuchar la
magistral exposición donde nos explicaron porque se llama así a la plaza de
Cisneros y a Cisneros mismo, porque el ferrocarril con sus vías se gastó el
triple de la cantidad que debió haber valido originalmente –Algunos piensan que
los robos tienen épocas- (supongo yo que por eso se llama al túnel inmenso
aquel cerca de Cisneros, el de “la quiebra”) les colocó 4 en la nota. Así que
imagínense cuanto me merecía yo. Esos artífices creadores y desocupados abundan
y pareciera que no les faltaba sino esta materia para graduarse porque le
dedicaban tiempo en exceso. Yo por mi parte, después de la exposición sobre
ingeniería –yo si aprendí la lección- no volví a abrir mi pico para nada, pero
no faltaba el sano que por hacerse notar y sentirse un poquito inteligente
habría tamaña bocaza para hablar de puentes y ahí mismito tenga: “hágame una
exposición sobre la construcción de puentes en Colombia”. Otro habló de la
guerrilla y llore mijo: “informe sobre las guerrillas en Colombia”. Y otro en
un salvaje intento por salir a escena y no ser arrastrado por el magma de aquel
volcán dijo: “Cannabis a morir profe”
pues no se salvó porque la profesora le contestó: “pues me hace un
informe sobre los efectos del THC en el comportamiento humano y las
consecuencias socio económicas a nivel nacional y mundial; yo permanecía
estupefacto y callado ante aquella avalancha de exposiciones impuestas y
trataba de no hacer el menor ruido, pero la fatalidad hizo que la fiera pusiera
sus ojos en mí: “Y usted que está allá tan callado me hace un trabajo escrito y
para sustentar sobre las investigaciones de Freud de principios de siglo con
respecto al silencio y a tratar de pasarse a los profesores por la galleta”.
Maldita suerte la mía, por fortuna quedaba muy poco tiempo para que el semestre
tocara a su fin y a la mejor sólo me tocaba presentar el trabajo escrito.
Después de la avalancha vino la calma. Los hijos de los puentes expusieron sin
problema, y por un acuerdo mutuo para no hacer quedar mal al prójimo sólo
usaron ayudas didácticas (copias y la típica cartelera), Pero el afán de
sobresalir no termina y algunos la llevaron enmarcada y con dibujos hechos al
óleo. Resultó una total tragicomedia: los puentes en Colombia fueron
construidos sin herramientas y en condiciones precarias, aunque ya había
ingenieros hubo que traer extranjeros por falta de confianza en los autóctonos
Huitotos, Chibchas y Muiscas. Al final resultó mejor el puente Pumarejo, que
para serles franco, no sé donde queda, pero confiando en la tipidez mundial,
queda en la ciudad de Pumarejo, sobre el río Pumarejo o Pumarejo fue el
ingeniero que lo construyó. La guerrilla nació en Colombia por culpa de las
guerras y el bipartidismo perpetuo, que es lo que quiere decir bi (me fui a
traer tinto y no volví a clase pero la historia ya se la saben) la que no me
podía perder era la del THC, prodigio inventado por dios que cura todas las
enfermedades, ayudó a imponer el nadaísmo y la generación X y hace menos daño
que un cigarrillo y un tinto. El joven que expuso la defendió a capa y espada y
llevó una muestra gratis que tuvo que consumir antes de empezar a exponer
porque se lo consumían los nervios. Fatalmente alcanzó el tiempo para mi
exposición que fue un perfecto silencio y las consecuencias fueron, por
supuesto, un redondo cero en el lugar donde aparecía la nota.
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