sábado, 21 de marzo de 2015

CIENCIA TÉCNICA E HISTORIA CONTEMPORÁNEA

Puro rellenos sin rodeos, muchos no sabíamos ni cual era su verdadero nombre, ya que su largo apodo, más que la materia, aparece en la constancia de matrícula abreviada, unos le dicen historia, ciencia técnica, otros tecnología y los más perversos: relleno I. La profesora es una fiera antipática que suponía no teníamos nada más que hacer y nos colocaba tareas de investigación para mantenernos ocupados de 10 a 12 horas entre clase y clase. Era la pereza en pasta, llegaba a las y 20 y se iba una hora y diez minutos después y claro no faltaba los alumnos lambones que le realizaban verdaderas tesis de grado cuya exposición, salvaba por lo larga, a los que llevábamos sólo dos líneas de tarea: “nació en tal parte, murió en tal otra y san se acabó”. En algún momento decidí ponerme a hablar de ingeniería preincaica y dios, ¿qué he dicho? Tuve la discusión más grande después de la del caso Watergate y como castigo me tocó investigar los orígenes de la ingeniería en Colombia. No puedo decir que aprendí mucho, pero mi exposición fue impecablemente leída y pulcramente copiada de algunos artículos del eminentísimo Gabriel Póveda Ramos. Sobre estos temas se basó todo el curso, al que discutía lo ponían a investigar y nadie aprendía la lección. A un grupito lo pusieron a exponer sobre las vías férreas y salieron al frente con carteleras, filminas y ayudas escritas e hicieron hasta un video (sin sonido porque resultaba muy caro), la profesora después de escuchar la magistral exposición donde nos explicaron porque se llama así a la plaza de Cisneros y a Cisneros mismo, porque el ferrocarril con sus vías se gastó el triple de la cantidad que debió haber valido originalmente –Algunos piensan que los robos tienen épocas- (supongo yo que por eso se llama al túnel inmenso aquel cerca de Cisneros, el de “la quiebra”) les colocó 4 en la nota. Así que imagínense cuanto me merecía yo. Esos artífices creadores y desocupados abundan y pareciera que no les faltaba sino esta materia para graduarse porque le dedicaban tiempo en exceso. Yo por mi parte, después de la exposición sobre ingeniería –yo si aprendí la lección- no volví a abrir mi pico para nada, pero no faltaba el sano que por hacerse notar y sentirse un poquito inteligente habría tamaña bocaza para hablar de puentes y ahí mismito tenga: “hágame una exposición sobre la construcción de puentes en Colombia”. Otro habló de la guerrilla y llore mijo: “informe sobre las guerrillas en Colombia”. Y otro en un salvaje intento por salir a escena y no ser arrastrado por el magma de aquel volcán dijo: “Cannabis a morir profe”  pues no se salvó porque la profesora le contestó: “pues me hace un informe sobre los efectos del THC en el comportamiento humano y las consecuencias socio económicas a nivel nacional y mundial; yo permanecía estupefacto y callado ante aquella avalancha de exposiciones impuestas y trataba de no hacer el menor ruido, pero la fatalidad hizo que la fiera pusiera sus ojos en mí: “Y usted que está allá tan callado me hace un trabajo escrito y para sustentar sobre las investigaciones de Freud de principios de siglo con respecto al silencio y a tratar de pasarse a los profesores por la galleta”. Maldita suerte la mía, por fortuna quedaba muy poco tiempo para que el semestre tocara a su fin y a la mejor sólo me tocaba presentar el trabajo escrito. Después de la avalancha vino la calma. Los hijos de los puentes expusieron sin problema, y por un acuerdo mutuo para no hacer quedar mal al prójimo sólo usaron ayudas didácticas (copias y la típica cartelera), Pero el afán de sobresalir no termina y algunos la llevaron enmarcada y con dibujos hechos al óleo. Resultó una total tragicomedia: los puentes en Colombia fueron construidos sin herramientas y en condiciones precarias, aunque ya había ingenieros hubo que traer extranjeros por falta de confianza en los autóctonos Huitotos, Chibchas y Muiscas. Al final resultó mejor el puente Pumarejo, que para serles franco, no sé donde queda, pero confiando en la tipidez mundial, queda en la ciudad de Pumarejo, sobre el río Pumarejo o Pumarejo fue el ingeniero que lo construyó. La guerrilla nació en Colombia por culpa de las guerras y el bipartidismo perpetuo, que es lo que quiere decir bi (me fui a traer tinto y no volví a clase pero la historia ya se la saben) la que no me podía perder era la del THC, prodigio inventado por dios que cura todas las enfermedades, ayudó a imponer el nadaísmo y la generación X y hace menos daño que un cigarrillo y un tinto. El joven que expuso la defendió a capa y espada y llevó una muestra gratis que tuvo que consumir antes de empezar a exponer porque se lo consumían los nervios. Fatalmente alcanzó el tiempo para mi exposición que fue un perfecto silencio y las consecuencias fueron, por supuesto, un redondo cero en el lugar donde aparecía la nota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario